lunes, 19 de mayo de 2008

‘Gaitán: Una semilla que sigue dando vida’


La casa en el barrio Teusaquillo donde el líder político Jorge Eliécer Gaitán vivió sus últimos años se convirtió desde hace más de 30 años en un museo que conserva objetos personales y símbolos de su faceta como padre, abogado y líder. Hoy es también el centro de inspiración para estudiantes y expertos en derecho que se ubican a los alrededores.

Luego de que el cuerpo de Gaitán saliera de la Clínica Central sin vida, fue llevado a su casa. Algunos seguidores fervorosos amenazaron con no sacar su cuerpo hasta que Mariano Ospina Pérez renunciara al poder.

Allí fue velado y una semana después el lugar fue declarado Monumento Nacional para permitir que fuera enterrado en la sala de la casa.

Ahora de pie en un jardín con agua del río Magdalena, del Océano Atlántico y Pacífico y con muestras de tierra de los 1.098 municipios de Colombia, su lápida circular, señala el año de su nacimiento, 1.903, pero no el de su muerte que se cambia por el infinito.

“Porque para muchos no ha muerto, sino por el contrario es una semilla que sigue dando vida. Como la rosa que está en el billete de mil y que nace en el centro de su tumba”, señala una guía del Museo.

Al lugar van estudiantes y personas de edad que vienen con su familia. Recorren la casa como si hubieran vivido en ella y reconstruyen la historia de su líder caudillista.

Algunos toman tierra de su tumba para conservarla y otros aseguran seguir hablando con él. “Era una mujer que aseguraba ser médium y que decía que Gaitán la había ayudado varias veces en todos sus problemas jurídicos”, cuenta Johanna, guía del Museo.

“Aquí ha venido el conductor de Gaitán–dice Alejandro Torres, coordinador de la casa– y hasta una señora que aseguraba viajar desde Villeta para venderle sus quesadillas preferidas”.

Esta casa está llena de objetos cargados de historia como ‘la puerta al revés’, que hace referencia a la fachada del edificio Agustín Nieto donde trabajó y cayó abaleado y que fue puesta dentro de la casa.

También objetos que revelan aspectos especiales de su vida como la máquina con una banda que ayuda a rebajar peso, pero que la utilizaba para ampliar la capacidad de su caja torácica en sus presentaciones públicas.

Francy Martínez es una vigilante de la Casa Museo que acostumbraba cantar canciones cristianas mientras prestaba ronda. Fue así como un día sintió que la empujaron y desde ahí dejó de cantar, porque, según ella, Gaitán era un fervoroso católico que todavía hace respetar su religión.

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