lunes, 28 de mayo de 2007

"Cabeza de ahuyama"

Aquí va uno de tantos personajes colombianos que no se consiguen en otro lugar...


AUTORAS: Maria Alejandra Clavijo y Lina Sánchez.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Satanás la película

Esperemos que esta película conserve la magia del libro de Mario Mendoza..

No olvidemos que el libro y la película fueron inspirados en la masacre de Pozzetto, pero que no responden a los hechos reales y mucho menos el Campo Elias o Eliseo son lo que se muestra en estas realizaciones. Estuve navegando y me encontré con un artículo interesante de Cambio, que aclara el perfil de Campo Elías, dejándolo de clasificar como muchos han creído, un asesino en serie: Haga clic aquí y lea el artículo Las verdades de Pozzetto

sábado, 19 de mayo de 2007

¿Qué sabía Jaime Garzón de Álvaro Uribe?

Colombia hace ya casi ocho años no ha vuelto a reir

El 13 de agosto de 1999, un viernes en donde para muchos la supertición no vale, Jaime Garzón, fue asesinado. Grupos de ultraderecha que no soportaron tener la verdad en su cara, cesaron la vida de este humorista colombiano, de este niño que hizo volar sus sueños y nos enseñó a reir a cada uno de lo colombianos.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Jugo de Cangrejo

Cumpleaños Santa Fe en el corazón de Bogotá




Este año Santa Fe, equipo de fútbol bogotano, cumplió 66 años. Este pequeño video contiene algunos detalles de la celebración de la cual no sólo hizo parte el fervor y la pasión de la hinchada, sino una bandera de un kilómetro de largo.

jueves, 10 de mayo de 2007

DESCAMADORES DEL RESTREPO

¿Sabe por donde pasa su pescado antes de ser servido en la mesa? Estos personajes son los encargados de quitarles las escamas y las agallas para que puedan ser comidos.

sábado, 5 de mayo de 2007

Ana y Mía ¿Amigas?

Sólo quería dejarles este video para que reflexionaran y nos dieramos cuenta del problema que sufren muchas personas ahora. Podemos ayudarlas y hacerlas caer en cuenta que la comida es una bendición muy grande. Que no es justo la muerte de niños en nuestro país por inanición y mucho menos la muerte de personas que lo tienen todo y que deciden dejar de comer por verse "bien". Producto de los medios, de personas que se dejan lavar la mente y de algunos pocos dueños del poder que establecen cánones de belleza que no tienen nada que envidiarle a los cuerpos que descansan en los cementerios.

BOCANADAS DE AIRE

Sin darse cuenta muchos fumadores consagrados cambian su dosis diaria de tabaco, por una completa de oxígeno. Esta es una historia del cigarrillo a la bala.

Por: Lina Sánchez Alvarado

Es un cuarto mediano, rodeado de muebles con una pelusa café que le dificulta respirar, al frente una mesa de vidrio y al lado el comedor con seis puestos. Pasa la mayor parte del tiempo ahí. Se sienta en el sofá más grande donde dura horas y con la mirada fija en algún punto de la pared parece ausente. No pronuncia palabra, el lugar guarda un silencio sepulcral.

Es hora de la segunda pasta del día. Mira el reloj, apoya sus manos y coge la pasta marcada con el número dos. La toma y vuelve a sentarse. Clava otra vez la mirada en algún punto quedándose inmóvil. Pastor Piñuela desde hace más de dos años no sólo vive con el error del cura que en vez de bautizarlo como Peñuela, le puso una i, sino con el error que cometió durante más de cuarenta años sin saberlo.

Su nariz está atrapada, ahora es esclava de un arito que la rodea y lo acompaña día y no che. Procura vestir como lo hacía antes con sus pantalones de dril, pero ahora pasa hasta tres días usando sólo pijamas. La cara está delgada y la voz desaparece con frecuencia. Se sienta junto al teléfono, pues es el único que logra sacarlo del estado de inmersión.

La espalda empieza a dolerle, se para con dificultad. Agarra la manguera, la recoge y camina hasta la cocina. Desde la mañana le dejo preparada la agüita aromática que es lo único que le hace, así se esté muriendo por un tinto. La calienta, toma el primer sorbo, vuelve y se sienta. La bala de oxígeno es enorme, desde que llegó tuvimos que cambiar todas las cosas de sitio para poder acomodarla. Jenny, mi hija, reunió plata y ahora tiene 15 metros de manguera, puede moverse por toda la casa.

A los siete años Pastor quedó huérfano. María del Carmen, mi suegra estando embarazada se metió en una quebrada y la picó el agua. Mientras que Ramón Peñuela quedó atrapado en el horno ardiente donde sacaba el carbón de palo. Desde ahí viajó de Sopó a Bogotá quedando durante largo tiempo a la deriva. El cigarrillo se convirtió en su mejor compañía. Durante el servicio militar quién no fumara no era considerado un hombre, así que el consumo se acrecentó. Pero por lo menos esos años en el ejército le sirvieron para educarse.

Pastor y Ema se subieron en un bus y se sentaron en una de las primeras sillas. Antes de llegar al paradero, ella había comprado el periódico del día. Como era costumbre Pastor lo agarraba, colocándoselo debajo del brazo. Cuando estaban en la silla, luego de pagar, sacó el periódico y dirigió la mirada hacia éste. Ema siempre esperaba que lo leyera para luego cogerlo ella. El bus frenó, subiéndose un sujeto de unos treinta años. Alzó la mirada, fijándola en Pastor. Se acercó a él, bruscamente agarró el periódico, le dio una vuelta y se lo devolvió. “El periódico se lee así”, dijo el sujeto en un tono de voz elevado.

- ¿Quién era él?-le preguntó intrigada Ema.
- Nadie, un tipo que conozco desde hace rato.
-¿Por qué te dijo eso?
- No se, es que siempre me ha cargado bronca- respondió.

Ema nunca sospechó. Pero tiempo después tuvo que confesarle que no sabía leer ni escribir. “Es la hora en que llora de no saber nada, pues se siente aislado de la familia”, confirma su esposa. Desde esa edad no para de fumar. Además en el siglo pasado nadie ponía problemas por esas cosas. Nos subíamos con Pastor en los buses o estábamos comiendo en un restaurante y toda la gente fumaba. Nadie decía nada. Hasta embarazada de Eduardito en la casa donde vivíamos siempre nos sentábamos juntos a hablar mientras él fumaba. Para nosotros no era nada malo.

“Eso le dio por el cigarrillo, toda la vida en esas, antes no la paso más”, le decían los amigos hace 25 años cuando la úlcera se le reventó. Desde ahí creo que fue la primera vez que tuvimos conciencia. Él dejó los dos paquetes diarios de Pielroja que fumaba y empezó a cuidarse. En la casa el olor a tabaco empezó a disminuir.

Hoy duerme encima de un arrume de almohadas que lo mantienen sentado, si llega a dormir acostado puede morir ahogado. A veces lo escucho llorar, luego de discutir por asuntos donde quiere hacer su propia voluntad. Le cuesta respirar y el dolor que siente en su pecho es cada vez más fuerte.

La nueva rutina que tiene desde hace dos años la asume con serenidad, aunque hay momentos donde quisiera salir corriendo. No se arrepiente de nada “Ya que saco con pensar cosas, si ya no hay nada que hacer, sólo queda esperar que me muera”, repite constantemente.

- Sabe Ema, no me preocupa morirme, al fin y al cabo el médico dijo que ni siquiera guardara las esperanzas.
- Entonces no se preocupe, viva lo poco que queda bien con nosotros- contesta algo enojada.
- Si esto se puede llamar vida, pero bueno me preocupa mis chinitos y mi niña.
- Jenny va a estar bien, mire que ya tiene trabajo fijo.
-Si, pero con más de 30 años y todavía no ha tenido su primer novio.
-Déjela mijo tendrá sus razones. Los niños tienen a sus taitas y ellos verán que hacen con ellos. De todas formas yo voy a seguir aquí cuidándolos mucho.

El ahogo que siente sólo le permite tomar aire, la conversación termina. Se quita la manguera que le bordea la cara y agarra el ciplabutol, el número tres para él. Bajan la escalera y salen de la casa. Es un fin de semana soleado. Caminan unas tres cuadras, pero el inhalador no es suficiente, dan la vuelta y regresan.

Coloca de nuevo la manguera en la nariz. Se para junto a la ventana para distraerse por un momento. Jenny y Ema salen para comprar lo del almuerzo. La casa queda vacía. Suelta la manguera, abre uno de los cajones de la ropa y saca medio paquete de Pielroja. Los cigarrillos están amarillos y el empaque algo viejo. Lo acerca a su nariz lo huele durante un minuto, lo abraza y lo guarda. “Lo hago para no olvidar el olor y para acordarme que por culpa de ése es que estoy así”. Hace algunos años Pastor no cambiaría nada por unas bocanadas de humo, pero ahora debe hacerlo por unas pocas de aire.