miércoles, 28 de marzo de 2007

EL PALO DEL AHORCADO


Para muchos este nombre puede sonar muy conocido, pero para otros... no mucho. Este árbol es símbolo de Ciudad Bolívar y alrededor de éste giran tantas historias que se ha convertido en mito, al igual que la piedra del muerto, el puente del indio y hasta el palo de las brujas.

“Escalofriante serie de ahorcamientos en Ciudad Bolívar. Crece la violencia de la zona”, tituló en los años noventa el periódico El Espectador. Al igual que éste El Espacio prendió la alarma, pues supuestamente iban más de 30 suicidios en este árbol.

La serie Siguiendo el Rastro, recreó una historia que según los habitantes de Potosí nunca sucedió. Al igual recuerdan que colgaron un muñeco bien vestido, con botas Brahma que generó la preocupación en el barrio, pues creían que alguien ahora si se había ahorcado.

La única muerte que recuerdan los vecinos es la del señor que vivía en el tanque. “Ese muchacho era muy pobre y se suicidó por problemas económicos y porque lo traicionó la mujer. Nadie le creyó que se iba a matar, por eso cuando lo bajaron de la cruz todo se oscureció”, aseguró Blanca, una de las primeras habitantes.

Y precisamente esta muerte no se dio en el conocido Palo del Ahorcado, sino en una de las cruces que lo acompañan desde que en semana santa éste se convirtió en la última estación del Viacrucis y miles de personas acuden a este lugar para hacer promesas o súplicas.

Pero no sólo los vecinos, sino las cifras policiales y de medicina legal, confirman que los suicidios que habían en la zona jamás se registraron en ese lugar.

Arturo Alape hace la siguiente descripción de los periodistas que consiguieron la noticia para su periódico:

"Dos periodistas tras haber escuchado la historia del Palo del Ahorcado, juntos conocedores de su oficio sabían que cuando no se consigue la noticia, se inventa. El periodista hizo de ahorcado, incluso impostó una mueca dramática que impresionó al fotógrafo".

Por ahora sólo una muerte ha sido confirmada y no fue precisamente en el palo, las demás quedan en el misterio o en las mentes de los habitantes que aseguran escuchan las almas en pena. “No sólo he visto destellos, sino que siento las almas del que se ahorcó y de los matarifes que asesinaron junto a las vacas”, aseguró Blanca, quién vive a menos de tres cuadras del lugar.

A pesar de las miles de historias que sigan creciendo alrededor de éste y del invento que hicieron los medios, el árbol se mantendrá postrado durante mucho más tiempo, sin cambiar como lo ha hecho durante años su apariencia. Seguirá siendo más allá de un mito, el centinela del barrio Potosí.

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